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Our Planet: La inmensidad que no nos pertenece




Instagrammers flipados, que sepáis que sir David Attenborough se abrió una cuenta y consiguió en menos de cinco horas un millón de seguidores. Sin morritos y con 94 años su figura sigue despertando interés y admiración. Eso sí que lo entiendo como un éxito. Convenzco a cochino jabalí para ver con él Our Planet, patrocinada por WWF (World Wildlife Fund) y disponible en Netflix. La serie concentra en ocho episodios un trabajo quimérico tras cuatro años de producción, 3.375 días de grabación, 400 mil horas de imágenes de cámaras trampa, 6.600 vuelos con dron, 911 días en el mar y 2.000 horas de submanirismo. Como resultado, un deleite sensorial rodado en máis de 60 países (de los bosques de Sumatra y los glaciares de Groenlandia, a la fauna de la costa del Ártico ruso o del desierto de Atacama), después de la entrega de un equipo de 600 técnicos. Los episodios temáticos (mundos de hielo, selvas, aguas costeras, desiertos y praderas, alta mar, agua dulce y bosques) se cierran con un making of que ahonda en las condiciones, el tesón y las herramientas técnicas que propiciaron el registro en 4K de la naturaleza en todo su esplendor.

Necesario e imprescindible documental. Imposible no maravillarse con los hábitats reflejados en pantalla, con los protagonistas de los diferentes medios (el baile del pájaro paraíso, la huida del flamingo en la salina, la coreografía del cormorán de Socrata, las salidas nocturnas de los lémures o la candidez de las nutrias. También ante las cifras de la sobreexplotación y de la alteración de la huella humana poniendo en peligro la supervivencia más allá de los límites de osos polares, de las morsas (esa secuencia queda marcada dolorosísamente en la pupila) y de tantos otros. “Lo que hagamos en los próximos 20 años determinará el futuro inminente del planeta”. Y de nosotros mismos como especie, si no hemos merecido en algún momento ya la extinción.

Inevitable mirar con entrega la pantalla mientras la voz del propio Attenborough como narrador (un hombre que enamoraría hasta leyendo la guía telefónica) atrapa con las historias que transitan con tintes de comedia, drama, thriller e, incluso, musical (bárbareo el trabajo de Horrocks). Algo a priori increíble si hablamos de hormigas recogehojas o de hongos devoradores. Hay desasosiego, pavor, risas, concienciación y mucha belleza. Fascinación, curiosidad, e incluso mutismo ante lo que contemplamos. Acogiendo aquella máxima de la BBC, lo de Our Planet es “formar, informar y entretener” y añade una reflexión. El cierre con las secuencias rodadas en Chernóbil (recordemos, tras el desastre un lugar inhabitable en los próximos 20 mil años) prefiere dar un halo de optimismo: aún no es irreversible. En tiempo de descuento, pero aún no es irreversible.




Our Planet (Silverback Films, 2019)

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