• Sra Racho

Niños vs adultos


Un planteamiento aparentemente parecido al de Mamá fue pequeña antes de ser mayor, pero más actual y colorido, es el de Cosas que no hacen los mayores, de Davide Cali y Benjamín Chaud. Otro catálogo de incoherencias que juega con la ironía entre texto e imagen, aunque en este caso, hay un cambio de foco.


Ahora vemos a unos niños con cámaras de fotos, grabadoras y libretas que van registrando todas esas cosas que no se pueden hacer pero que los mayores hacen.



En este ingenioso álbum ilustrado por Benjamin Chaud, podemos entretenernos en miles de detalles y situaciones de la vida cotidiana. Se trata muchos casos de comportamientos (los mayores no lloran, no gritan, no hacen travesuras, no dicen palabrotas, no tienen accidentes, no se enfandan o no se rien de los demás...) y normas de educación y convivencia, (no hablan con la boca llena, no eructan, no tiran las cosas al suelo, no son egoístas, no se rien de los demás, no hacen trampas...)

que se colocan al lado del niño y nos recuerdan a los adultos que somos humanos y que a veces exigimos a nuestros niños cosas que ni nosotros mismos somos capaces de cumplir


Esto, que puede interpretarse como transgresor, es en realidad un simple catálogo (muy divertido eso sí) de incoherencias, en el que al final se invita al niño a utilizar todas esas contradicciones la próxima vez que algún adulto le pida que atienda una norma.


También aquí el humor está en el intercambio de roles, en romper las expectativas. Los niños del album se comportan como adultos, (juegan a ser espías (adultos) que graban, fotografían y toman notas sobre el comportamiento de los demás) y los adultos "como niños". Incluso el autor y el narrador, que acaba proponiendo comportamientos del tipo “y tú más” y “él también lo hace” como justificación para no cumplir las normas.

No he podido evitar pensar en el adulto escondido de Nodelman.


Podría parecer que hay un cambio en cuanto a la percepción de la infancia -trata a los niños como iguales, les habla de tú a tú. y se pone a su lado. Ya no hay en el niño un impulso agresivo ante el intento socializador del adulto y sí un afán de mostrarle las discrepancias entre lo que los adultos hacen y dicen (como si el autor no fuera uno de ellos) pero en el fondo, remarca algo que los niños ya saben y ya ven, y en lugar de dejarles que saquen sus propias conclusiones, acaba diciéndoles qué hacer.


Tanto en Mamá fue pequeña antes de ser mayor como en Cosas que no hacen los mayores, los niños son observadores y en ambos, el texto conversa con el lector. Los dos son libros que se ponen del lado del infante pero cada uno de ellos, desde una mirada diferente.


En Mamá fue pequeña se ve la infancia como una etapa con características propias que se pasa (y conviene no olvidar) en Cosas que los mayores no hacen se presenta al adulto como el otro, ante el que la infancia está enfrentado.


El primero supone que el niño será capaz de inferir de las escenas que se le presentan sus propias conclusiones, el segundo indica a los niños que hacer con ellas. En mamá fue pequeña antes de ser mayor hay una invitación a cuestionar la autoridad (que se basa entre otras cosas en el respeto y la confianza y que no puede existir cuando se dice una cosa y se hace otra) mientras que en el segundo las incoherencias que presenta son una simple justificación para no cumplir con las normas. No hay subversión del orden, sino una simple "rebelión” utilizando argumentos un tanto "infantiles". Es casi una invitación a no cumplir con las normas de convivencia, a ser egoístas, a decir palabrotas...

¿o qué?

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Vecinas de escalera. Charlas en el descansillo de la escalera. Cine y series, libros y Literatura infantil y juvenil. Blog con reseñas, recomendaciones y apuntes.

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