• Sra Racho

Hambre de lobo. El hambre es el hambre

Spoty, vecino querido, no sé cómo se lleva ud, con los lobos. Aparte de los tres cerditos, no parece que ataquen mucho a los de su especie, ¿me equivoco? ¿son malos, o tienen hambre? ¿Y los conejos? ¿son suaves y adorables?, ¿que consideración le merecen?


Pues para darle unas vueltitas a esto de las víctimas y los agresores y al humor y sus funciones le traigo un libro que fue directo al catálogo.


Hambre de lobo


#catálogo


Hambre de lobo es un libro que en Francia, país de origen de su autor, ganó en el 2012 el Premio Les incorruptibles, (que desde 1988 son los propios niños los que escogen) y en Bélgica fue escogido directamente por los lectores para el premio Versele.[1] En España lo publicó Océano Travesía (2011) y ya no es fácil de encontrar en librerías.


Un libro sobre el hambre


El album engarza de alguna manera con la tradición popular, por una parte el hambre es un tema recurrente en todos los países, (como señala Antonio R. Almodóvar en su antología de cuentos maravillosos, Cuentos al amor de la lumbre en el caso de los cuentos de animales españoles, este tema es, junto con lo escatológico, "el móvil universal de prácticamente todos ellos"); . Además el lobo, menciona dos veces a Ysengrin, el lobo de Roman de Renart conjunto de poemas del S. XII de la cultura tradicional francesa.


Un lobo hambriento, al que el narrador interpela en segunda persona, se interna en el bosque en busca de cobijo frente al hombre. Los hombres le tienen miedo y si le pillan, le matarán. Cuando por fin se siente seguro en su territorio, cae en una trampa para osos. Sabe que de allí no saldrá con vida y decide guardar fuerzas para cuando tenga que pelear por ella.

Cuando oye pasos que se acercan, primero cree que es un niño dulce, tierno e inocente y se pone muy contento porque tiene hambre. Hasta que, cuando presta más atención se da cuenta de que es un conejo y su felicidad cambia a terror. El el lobo se ha dado cuenta de que él es ahora el que se encuentra en una situación de debilidad y que, siguiendo las dinámicas de agresor y víctima, los papeles han cambiado. Está abajo, atrapado en un hoyo, a merced del hombre y el conejo está arriba y fuera de la trampa. Y el conejo no muestra compasión. Se aprovecha de su momentánea situación de superioridad y le suelta al lobo unas cuantas cosas que hasta ahora no se había atrevido.

Aquí el libro, lleno de onomatopeyas y juegos con la tipografía y color de las letras, tiene en su interior tres dobles páginas en las que se ve al conejo, el hoyo y al lobo al final, escuchando. Tres páginas dobles llenas de insultos, (estoy segura de que tal y como es ud. Spoty, se le pondrá una sonrisa en los labios al leerlos) que el conejo dirige a su natural enemigo. Algunos disparatados e ingeniosos (excremento del bosque, residuo biológico o cuadrúpedo inconcluso) otros más clásicos (incapaz, pelmazo, estúpido) pero todos ellos en mayor o menor intensidad llenos de agresividad. Una agresividad que es respuesta al trato que el lobo ha dado al conejo. Es su venganza. Hombre, lobo, conejo todos pasan por todos los papeles, que van cambiando, para descubrir que no siempre lo evidente es lo real y que hace plantearse, al menos a mí, y siempre desde el humor, si no haremos juicios con demasiada rapidez sobre el bueno y el malo, la víctima y el agresor, la agresividad y el papel de los otros y el entorno en que la violencia surja.


Y ya de puestos, podemos seguir pensando sobre la violencia y sus causas, sobre el círculo que se genera cuando las relaciones se basan en ella. Con mucho humor negro apela a la función liberadora de la risa para relacionar la respuesta agresiva frente al poder (la del conejo ante el lobo) y la violencia con el miedo (la de los humanos con el lobo) para, a través de la ironía, mostrarnos que todos somos víctimas y agresores en algún momento.


Tal vez, si este libro conecta con los niños es porque se identifican con el conejo. Aunque al final, por si las moscas, les recuerda que los papeles pueden cambiar en cualquier momento y mejor pensarse dos veces la venganza.


Ahí dejo eso. Ahora, a pensar sobre la condición del hombre.


Un par de reseñas:

Una hecha por un niño de 11 años. https://www.gretel.cat/recomendaciones-lij/hambre-de-lobo/?lang=es

Otra en canal lector. https://www.canallector.com/13124/Hambre_de_lobo#


[1] http://oceanotravesia.mx/noticias/los-ni%C3%B1os-de-francia-y-belgica-premian-hambre-de-lobo.aspx

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